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lunes, 14 de febrero de 2011

Predicción

(Después de medianoche y antes de la 1AM. Mi madre y yo nos encontramos apretujadas en su cama junto al Billie gato, viendo Lost en la pequeña pero útil pantalla del netbook. Repentinamente, el piso empieza a moverse, por quincuagésima vez esta semana.)

MAMÁ: ¿Está temblando?
YO: Sí
MAMÁ: Prende la luz (La enciendo. Silencio por unos cuantos minutos). ¿Pasó?
YO: Sí.
(Otro silencio. Le pongo pausa a la serie)
MAMÁ : Siento que va a venir otro terremoto fuerte.
YO: ¿Cómo?
MAMÁ: No lo sé, pero lo siento.
YO: ¿Cuándo?
MAMÁ: No lo sé; luego.
YO: (Suspiro) ¿Tienes miedo?
MAMÁ: ¿Acaso está mal que tenga miedo?
YO: No, yo igual tengo miedo. Pero ¿qué se le va a hacer?
MAMÁ: Exacto... Pero me gustaría que estuvieras acá abajo, al menos por unos días más...
YO: Sí... está bien. (Otro suspiro) Ahora te vienes a asustar.
MAMÁ: Es que ya ha sido mucho...

Me da miedo cuando mi mamá predice cosas... Suelen cumplirse. Roguemos que esta vez no sea así.

sábado, 12 de febrero de 2011

Siete punto cero.

Ahí estaba: Sentada en mi cama con el netbook sobre un cuaderno que estaba sobre mi pierna izquierda. Me encontraba revisando que había escrito anoche, cuando, súbitamente, empieza un temblor. Por instinto, supe que no era un temblor corto como los de costumbre. Escuché abajo los gritos de mis primos y, automáticamente, me paré. Le eché un vistazo a la pared rota, y vi que no se movía. Como no me agrada la posibilidad que se me caiga encima una muralla, y como la experiencia me enseñó que un terremoto en un segundo piso no es agradable, decidí seguir mis instintos. Cerré el netbook y, de algún modo, bajé la escalera, que, según mi abuela, se movía un montón. Llegué al pasillo principal al mismo tiempo que mi tata entraba a la casa y mi mamá salía con los niños y la abuela al pasillo. Abracé a mi mamá, que estaba histérica porque yo estaba arriba, y, tras muchos y eternos segundos, el temblor pasó. Me temblaban las piernas, mi estómago estaba raro y estaba apretando los dientes como nunca. Genial, ataque de pánico. Decidiendo que la mejor forma de calmar a los Gremlins (quienes gritaban histéricos "¿VA A SEGUIR TEMBLANDO?" "¿VA A VENIR UNA RÉPLICA FUERTE?" "QUIERO A MI MAMÁ", "¿QUÉ GRADO FUE?") y a todos (incluyéndome) era actuando tranquilamente, me relaje, respire profundo y salí al patio junto a todos.
Mis primos daban vueltas en círculo en torno a la mesa en la que había instalado el netbook, ya que ciertos personajes querían saber qué grado era. "¿SE CORTÓ LA LUZ?". Me paré y prendí la luz de la escalera que da al patio. No, Emi, no se cortó la luz. "¿QUÉ GRADO FUE?" No sé, Emi, el computador se está prendiendo, ojalá haya internet. Sí, hay internet.... Un buen rato después supimos, finalmente, el cómputo: 7.0 en la Escala Ritcher.
Mala idea decir esto en voz alta...
"¡¿¡¿¡¿FUE UN TERREMOTO?!?!?!"
No, Emi y Lu, en Chile un 7.0 se considera temblor. Terremoto se le dice cuando la destrucción fue masiva, y este no fue el caso.








Día de locos. Ha temblado todo el día. De vuelta al primer piso.
Placas, jódanse.