Mostrando entradas con la etiqueta temblor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta temblor. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de febrero de 2011

A 365 del 8.8

Anoche a las 3:34 tuve un ataque de pánico gigantesco. No, no fue un ataque de pánico... Fue similar a la primera fiesta en Camboriu, que me sentía atrapada en mi propia mente. Culpa de la roncola, supongo. En fin, anoche me dio eso de nuevo, y no me quedó otra que sincerarme en mi cuaderno... Hoy la releí. Ni cagando la publico. De verdad.
Como sea, anoche moría de sueño, pero no me sentía capaz de dormir, así que vi Trainspotting y con eso me dieron las 3:20. Así que esperé que dieran las 3:34... Y no pasó nada. Así que con eso pude dormir más tranquila. Anyways, enough about me....
Ha pasado exactamente un año (y unas varias horas, pero eso da igual) desde el terremoto 8,8 que azotó la octava región, y aún se ven en las calles los daños causados por el sismo. Aún así, lo superamos relativamente bien, ¿no? Seguimos vivos, y en mi casa salimos bastante bien parados (sin contar cierta pared de la que ya me he quejado en variadas ocasiones, y un par de trastornos psicológicos). Como Phineas y Ferb dijeron ayer: Carpe Diem. Vive el día. Por ello hoy lo hice valer. Fui con mi mamá y mis primos al mall, luego fui a ver el Coro de Austria que cantaba hoy en la U de Conce con mi abuela (conseguimos asientos y me dio lata que la Ale no hubiese ido, porque tocaron canciones de la Novicia Rebelde), llegué a mi casa, cené. Buen día, tenía sueño, iba a escribir un poquito y dormir...
Y tiembla. Fue fuerte, pero no tanto. Fue como un recordatorio no más. Claro que mi primo salió corriendo y gritando al patio, sin importarle que fueran casi las 11 de la noche, y que mi prima vomitó por los puros nervios, pero nada serio. Fue un simple temblor, algo bastante normal en un país que nunca debió haber sido erigido aquí, sobre una falla tectónica mayor. Pero igual bastó para que me diera un poco de miedo de nuevo, pensando en todo lo que sentimos esos días y en vivirlo otra vez. No gracias. Pero de llegar a pasar de nuevo, sería por algo, ¿no? Todo tiene un significado o sentido. De volver a haber un terremoto, ¿qué se le va a hacer? Nada. Sé que aquí estoy a salvo y que estamos todos juntos, y sé que saldríamos adelante nuevamente. So... Eso. Quería conmemorar el día, y salió esto. Culparé al sueño... O haré lo que hace mi madre, que culpa por todo al 27/02.... Mejor no, quiero superar eso. Citando a Mark Renton: I'm cleaning up and I'm moving on, going straight and choosing life.

lunes, 14 de febrero de 2011

Predicción

(Después de medianoche y antes de la 1AM. Mi madre y yo nos encontramos apretujadas en su cama junto al Billie gato, viendo Lost en la pequeña pero útil pantalla del netbook. Repentinamente, el piso empieza a moverse, por quincuagésima vez esta semana.)

MAMÁ: ¿Está temblando?
YO: Sí
MAMÁ: Prende la luz (La enciendo. Silencio por unos cuantos minutos). ¿Pasó?
YO: Sí.
(Otro silencio. Le pongo pausa a la serie)
MAMÁ : Siento que va a venir otro terremoto fuerte.
YO: ¿Cómo?
MAMÁ: No lo sé, pero lo siento.
YO: ¿Cuándo?
MAMÁ: No lo sé; luego.
YO: (Suspiro) ¿Tienes miedo?
MAMÁ: ¿Acaso está mal que tenga miedo?
YO: No, yo igual tengo miedo. Pero ¿qué se le va a hacer?
MAMÁ: Exacto... Pero me gustaría que estuvieras acá abajo, al menos por unos días más...
YO: Sí... está bien. (Otro suspiro) Ahora te vienes a asustar.
MAMÁ: Es que ya ha sido mucho...

Me da miedo cuando mi mamá predice cosas... Suelen cumplirse. Roguemos que esta vez no sea así.

sábado, 12 de febrero de 2011

Siete punto cero.

Ahí estaba: Sentada en mi cama con el netbook sobre un cuaderno que estaba sobre mi pierna izquierda. Me encontraba revisando que había escrito anoche, cuando, súbitamente, empieza un temblor. Por instinto, supe que no era un temblor corto como los de costumbre. Escuché abajo los gritos de mis primos y, automáticamente, me paré. Le eché un vistazo a la pared rota, y vi que no se movía. Como no me agrada la posibilidad que se me caiga encima una muralla, y como la experiencia me enseñó que un terremoto en un segundo piso no es agradable, decidí seguir mis instintos. Cerré el netbook y, de algún modo, bajé la escalera, que, según mi abuela, se movía un montón. Llegué al pasillo principal al mismo tiempo que mi tata entraba a la casa y mi mamá salía con los niños y la abuela al pasillo. Abracé a mi mamá, que estaba histérica porque yo estaba arriba, y, tras muchos y eternos segundos, el temblor pasó. Me temblaban las piernas, mi estómago estaba raro y estaba apretando los dientes como nunca. Genial, ataque de pánico. Decidiendo que la mejor forma de calmar a los Gremlins (quienes gritaban histéricos "¿VA A SEGUIR TEMBLANDO?" "¿VA A VENIR UNA RÉPLICA FUERTE?" "QUIERO A MI MAMÁ", "¿QUÉ GRADO FUE?") y a todos (incluyéndome) era actuando tranquilamente, me relaje, respire profundo y salí al patio junto a todos.
Mis primos daban vueltas en círculo en torno a la mesa en la que había instalado el netbook, ya que ciertos personajes querían saber qué grado era. "¿SE CORTÓ LA LUZ?". Me paré y prendí la luz de la escalera que da al patio. No, Emi, no se cortó la luz. "¿QUÉ GRADO FUE?" No sé, Emi, el computador se está prendiendo, ojalá haya internet. Sí, hay internet.... Un buen rato después supimos, finalmente, el cómputo: 7.0 en la Escala Ritcher.
Mala idea decir esto en voz alta...
"¡¿¡¿¡¿FUE UN TERREMOTO?!?!?!"
No, Emi y Lu, en Chile un 7.0 se considera temblor. Terremoto se le dice cuando la destrucción fue masiva, y este no fue el caso.








Día de locos. Ha temblado todo el día. De vuelta al primer piso.
Placas, jódanse.